viernes, 1 de enero de 2016

La cultura del encuentro: Viernes y Rosebud

Comienzo de la década de los noventa, somos jóvenes, soñadores e inquietos.

De un barrio popular a una universidad de élite.

Sigo en el barrio popular, es mi polo a tierra.

Amo este pueblo que es un completo desorden y relajo, aquí pasé parte de mi niñez, mi juventud, mi edad madura y esta tierra amada es la morada eterna de mi amado Padre.

Yo amo a Fontibón, lo amo con el alma.

A mi me gusta la Vida y Fontibón tiene mucha Vida.

Fontibón tiene luces, ruido y música, hay gente, muchísima gente, hay trancones, hay gente de toda la vida que camina por la calle y no por el andén... amo este Pueblo.

Anoche no podía de la risa con eso de los agüeros de fin de año, Fontibón es la embarrada.

Nuestra juventud, la época de estrellarnos con la ansiada, soñada y anhelada libertad, todos pensábamos que la libertad era vivir sin reglas y para pasar una simple calle hay que respetar las reglas.

En este Macondo juvenil y en el universitario hay dos hitos extranjeros que dejaron huella en nuestro espíritu: La sociedad de los poetas muertos y Ética para Amador.

La cultura del encuentro

Los encuentros son maravillosos:
son diálogo, alegría, risa, 
amor, amistad, compartir,
ternura, pasión y amor. 
El ENCUENTRO es una FIESTA.
Los encuentros se celebran. 

En el ENCUENTRO la lógica es el RECONOCIMIENTO DEL OTRO U OTRA, el RESPETO POR EL OTRO U OTRA y aquí es donde viene la lección maravillosa de un clásico como ÉTICA PARA AMADOR: ¿Cuándo empiezan los conflictos para nuestro Robinson Crusoe? sus conflictos comienzan cuando se encuentra con otro ser humano, su vida solitaria sufre una revolución cuando se encuentra con VIERNES.

Fernando Savater de manera magistral nos va llevando por esos caminos maravillosos que implican el encuentro con el otro u otra y la confrontación interna y externa que nos genera el encontrarnos con otro ser humano.

Mi Papá me regaló en vida y en muerte muchos encuentrosLlevarnos a San Juan, el encuentro con mi Tía Rita, el encuentro con mi Tío Simón, el encuentro con mis primas, el encuentro con Gabrielito y los encuentros de toda la vida: los amigos de mi Padre. Mi padre amaba o mejor adoraba a sus amigos, eran parte de su vitalidad, jovialidad, alegría y esencia. En muerte mi Padre nos reveló el encuentro con su esposa, hijos y su nieto.

Mi madre también me dio muchos encuentros. Conocer a mi tío Guillemo que falleció tan joven, mi tío fue mi primer contacto con la enfermedad, con la muerte y con el portal. Mis abuelos maternos. A mi abuela materna la quise mucho, yo era una niña cuando murió, fui la única que no lloró, me pareció el colmo que se hubiera muerto, cuando la desenterraron estaba tal cual como el día que la enterraron, parecía que estuviera viva, dormida. (No me parece que mi abuela se haya ido y mi papá tampoco, cuando a uno lo quieren tanto, no tiene derecho a morirse). Mi abuela enviaba mensajes a través mío. Mi abuelo materno me enseñó que las mujeres suben o bajan, si eliges bien, creces, si eliges mal, te destruyen. Con mi abuelo materno me reí mucho, un montón, recuerdo las noches hermosas al lado de una fogata contando historias y cuentos en la montaña mágica y verde. Los encuentros con mis tíos y tías, mis primos y primas.

Mi familia es una familia nuclear. Es una familia pequeña, vital y que se quiere mucho. Mi familia es Ohana.

Las familias se transforman, la gente cambia de ciudad, se va para otro país, los ancestros se van yendo...

Los encuentros también se transforman, al fin de cuentas somos humanos, con pasiones, con afectos, con historia, pasado, presente y futuro, con alianzas y solidaridades.

En Colombia un país con medio siglo de conflicto armado, la cultura del encuentro es débil.

Un panorama de la cultura del encuentro, está en el centro de la ciudad, hace unos años era impensable la cantidad de cafés y lugares para tomar tinto, dialogar y reír que hoy día encontramos en Bogotá.

Gracias a Dios hoy día por toda la ciudad hay muchos lugares para tomar el MEJOR CAFÉ DEL MUNDO, EL CAFÉ COLOMBIANO y ojalá haya más lugares para tomar café, té, onces, en fin muchos lugares en los cuales el encuentro sea el protagonista.

Algo que me gustó de Granada, de Sevilla, de Madrid, de Gernika es la cultura del encuentro, comer y cenar son verdaderos acontecimientos diarios, el horario está diseñado para encontrarse con la familia, para compartir con los amigos y amigas, todos los días se fortalecen los lazos de amor, amistad y cariño entre todos y todas.

En Granada aprendí el valor humano y social de la cocina, no se trata solo de alimentar el cuerpo, también se trata de alimentar la mente, el espíritu y fortalecer los lazos de afecto.

En Granada dimensioné el temperamento de mi Padre, mi Papá tenía un temperamento andaluz, callejero, sociable, musical, alegre y divertido, en Granada me dí cuenta que al igual que a mi Padre a mi también me fascina la calle. Mi papá amaba la calle, salir a caminar, tomar su tinto, hablar de política, de lo divino y lo humano, chismosear, recordar su San Juan, mi Papá era Vida pura. En Granada me di cuenta que la forma de ser de mi papá era una forma de ser que propiciaba y fomentaba la cultura del encuentro. 

Mi papá decía que lo más importante en la vida era tener la mente activa, salir a caminar, los hijos y los amigos. Es triste leer que hay países del Primer Mundo que la gente vive y está SOLA, no tienen FAMILIA, ni AMIGOS y que llaman a los técnicos que arreglan aparatos necesiten o no necesiten arreglos con tal de tener con quien hablar por un rato.

¿Que es lo esencial? Lo esencial es Rosebud: los momentos de felicidad, los momentos de verdadero amor, eso es lo esencial y es lo que nos queda. (Ciudadano Kane Orson Welles, Ética para Amador Fernando Savater).

¿Qué es lo más importante? La Paz Interior y alimentar nuestra mente, nuestro espíritu, nuestro corazón y nuestra palabra con AMOR, AMOR Y MÁS AMOR.

Los CUATRO ACUERDOS son geniales, son una excelente herramienta para desintoxicar nuestra mente, nuestro corazón, nuestra palabra y nuestra acción de esa cultura enfermiza del desencuentro y la adicción de alimentar el veneno emocional.

Ver:
Hojas de café: mi momento sagrado
Los cuatro acuerdos

Mi Papá me reveló su espíritu, mi Papi sigue siendo lindo y la forma como mi Papá se reveló es la manera como voy a diseñar y pintar mi árbol genealógico, mi árbol genealógico lo voy hacer con símbolos y colores que reflejen el espíritu de cada persona, la imagen es una apariencia, lo que importa es el SER y el SER y la ESENCIA de los integrantes paternos de mi árbol genealógico me lo transmitió mi Padre.

Mentalmente los rodeo a todos y todas presentes y ausentes, paternos y maternos, con una luz rosa que es amor, una luz verde que es sanación y una luz azul que es protección; del tercer ojo y del corazón de cada ser emana una luz blanca que significa pureza. Cada ser de luz está conectado al Universo y a la Tierra.

Todos los días oro por todos y todas, pido salud, paz, sabiduría, amor, prosperidad y alegría. Oro por los que aman y por quienes no aman, oro más por quienes no aman porque son los seres humanos que más sufren en esta dimensión terrenal.

Por cada ser humano del Universo le pido a Dios que tenga infinita misericordia y que amemos este Planeta que es nuestra casa.

La Pachamama está viva, siente, se mueve, protesta y lo único que ella quiere es que sus hijos e hijas la amemos y la cuidemos.

La Pachamama quiere ofrendas de AMOR, la Pachamama quiere las ofrendas de Abel, la Pachamama quiere para nosotros lo mismo que Jesús: amar a Dios sobre todas las cosas y a nuestro prójimo como a nosotros mismos, la Pachamama no quiere más ofrendas de SANGRE, la Pachamama lo que quiere es AMOR.

La novela brasilera el Clon me encantó y lo que más me gustó fue el final, las sabias palabras del Tío Alí: ¿Allah para que creó el hombre? Allah creó al hombre para ser feliz...

(Y en esta época de Navidad y Año Nuevo una recomendación LOVE ACTUALLY...)

En la vida también se presentan los desencuentros: hablar todos al tiempo, interrumpir, manipular, mentir, el sutil arte de complicar lo sencillo (en otras palabras ser maños@s y desleales), no tener problemas e inventarlos, tener problemas y en lugar de solucionarlos, agrandarlos, enredar, no dar la cara, no reconocer, no pedir disculpas, no rectificar, atropellar, irrespetar y un largo etc...

Gracias al desencuentro nos involucramos en situaciones conflictivas y enmarañadas. La adicción al desencuentro, al conflicto, a la ira y a la adrenalina que genera las emociones negativas puede llevar a las personas que padecen dicha adicción al momento más patético de todos: al momento del ridículo.

El momento del ridículo es cuando gracias a Dios se toca fondo y no queda más que echar para arriba y salir. El momento del ridículo es el más duro, pero es el mejor.

Cuando se toca fondo, ya no se puede caer más bajo y como le pasa a los drogadictos cuando se toca fondo solo quedan dos opciones: vivir o morir. Despertar o continuar en las tinieblas. No hay términos medios.

Robin Norwood define las adicciones como el modo más rápido y efectivo de crecimiento espiritual, la adicción es una pulidora sin piedad. Lo que pasa es que la adicción pule o acaba y como dice el Padre Luis Aladino Carrascal un pecador converso es lo más efectivo para sanar a otros.

Todos los programas de doce pasos y su pionero el de Alcohólicos Anónimos se fundamentan en rendirnos, reconocer, aceptar un Poder Superior, restaurar, orar, meditar y el sanador herido.

Todos hemos pasado por las lecciones de la escuela del dolor y del padecimiento y hay gente que ni así aprende.

En el desencuentro la lógica es acabar con el otro y si es necesario acabar con nosotros mismos. Es la lógica del odiaros los unos a los otros, así como os odiáis a vosotros mismos. Los desencuentros son las espinas de la rosa: nos pinchan, nos hieren y nos duelen.

Una obra maestra sobre el mal manejo del conflicto y la alimentación del desencuentro es la película colombiana: Como el gato y el ratón una excelente recomendación de Iván Ormachea Choque para quienes trabajamos transformación pacífica de conflictos y para todos y todas que algunas vez por distintas razones nuestros propios inventos nos llevan a tocar fondo, a hacer el ridículo y sí a veces necesitamos otros espejos, encuentros en los cuales nos vemos en los ojos de los ángeles que Dios pone en el camino y viendo el reflejo de nosotros mismos en los ojos del otro u otra podemos volver al camino que nos lleva a la Tierra Prometida de la luz, la dulzura y la paz.